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Cuando el poder encubre el lavado de dinero

25-05-2018 admin

A sabiendas de que las cooperativas de ahorro y crédito manejan fondos multimillonarios y a sabiendas que ello las hace plenamente proclives a formar parte del circuito del lavado de dinero desde hace décadas, los últimos gobiernos se han hecho cómplices al no haberlas incluido dentro del ámbito de supervisión de la Superintendencia de Banca y Seguros y AFP (SBS), no obstante tratarse de los actos de corrupción más graves del mundo, pues el dinero que se lava procede no sólo del narcotráfico, sino de la corrupción, de la minería ilegal, entre otros rubros del crimen organizado que tiene tomado al país.

 

Así, se presume que una parte muy importante del lavado de dinero se ha venido llevando a cabo a través de estas cooperativas. A simple vista, esto sería sólo la punta del iceberg, pues podrían estar involucrados congresistas y más de una campaña política, además de las lavanderías que se habría gestado en el Vraem, lo que explicaría la vergonzosa renuencia del Congreso de la República a la aprobación de la regulación y fiscalización de las mismas por parte de la SBS, como lo ha demostrado la reciente decisión del pleno del Congreso de la República para que el dictamen de ley sea revisado nuevamente por las comisiones de Economía y de Producción.

 

Este es el Congreso de los políticos que tanto se ufanan de ser experimentados, y a los que la prensa tanta tribuna les da en entrevistas con las que se sigue engañando al país. La tan mentada viabilidad política para gobernar que tanto se exigen entre sí estos partidos políticos tradicionales cada vez que negocian la solución de entrampamientos que ellos mismos generan en abierta contravención a las posibilidades de desarrollo y progreso del país, no es más que la viabilidad para el encubrimiento del crimen organizado del más alto nivel. Quitémonos las vendas de los ojos de una vez.